
Por qué le temes al silencio y a las palabras que viene de él? Por qué pierdes tu tiempo ensuciando aquellos hermosos momentos de soledad con bullicio radiofónico?
No menospreciese la paz que indidvidualmente te puedes administrar a cualquier hora del día con gratuiudad total. No te atrevas a dejar de recordar quiéneres y para qué has nacido.
¿Éste es el hombre? Un ser abstraído, cobarde que se diluye en el devenir constante de la existencia, que nunca aprende a conocerse y huye de sí mismo?
¿Éste es el hombre? la imagen constante de su vanidad o la imagen constante de sus frustraciones, de aquellas ilusiones que nunca pudieron ser y por no saber que hacer con el impedimento se lo echó a la cara de todo aquel que dependía de este humano amarrado a su propia desdicha.
Pero volvamos al silencio. A aquellas palabras que encierran un misterio inmenso, aquellas palabras que ni tú te atreves a pronunciar, porque revelan tus más cuidados secretos. Es imposible mentir en este silencio. Incluso es imposible hablar. Sólo mi alma reconoce el sonido de tu voz...
Mi voz sin la tuya... Un espiral de paz.